Templos y santuariosSantuario Tsurugaoka Hachimangū: el corazón espiritual de Kamakura
Más de ochocientos años de historia, fe y tradición japonesa
Famoso por su enorme estatua de Kannon, la diosa de la misericordia
El Templo Hase-dera (長谷寺), situado en la ciudad costera de Kamakura, es uno de los lugares más bellos y espirituales de Japón. Famoso por su enorme estatua de Kannon, la diosa de la misericordia, y por sus jardines llenos de flores, este templo combina arte, religión y naturaleza de una forma única.
A pocos minutos del Gran Buda (Kōtoku-in), Hase-dera ofrece una experiencia más íntima y contemplativa, ideal para quienes buscan un rincón de paz con vistas al océano y la historia viva del Japón budista.
El origen del Templo Hase-dera se remonta al año 736, durante el período Nara. La leyenda cuenta que un monje encontró un tronco de alcanfor de gran tamaño y talló dos imágenes de la diosa Kannon de once cabezas (Jūichimen Kannon).
Una de las estatuas fue consagrada en el templo Hase-dera de Nara, mientras que la otra fue arrojada al mar para que encontrara su lugar de destino. Años después, esa imagen apareció en la bahía de Kamakura, donde se erigió el templo actual para albergarla.
Desde entonces, Hase-dera ha sido considerado un lugar milagroso y un importante centro de peregrinación en honor a la compasión de Kannon.

El principal tesoro del templo es su gran estatua de Kannon, una figura de madera dorada de más de 9 metros de altura, una de las más altas de Japón.
Tallada en madera de alcanfor, representa a Kannon con once cabezas que simbolizan las múltiples formas de percibir el sufrimiento humano. Su presencia imponente, junto con el aroma del incienso y la luz tenue del interior, crea una atmósfera de recogimiento y serenidad.
El visitante puede apreciar los detalles finos de la talla y el equilibrio entre su grandeza física y su expresión compasiva, un ejemplo excepcional del arte religioso japonés.
- Evita el mediodía en temporada de hortensias, ya que el templo puede llenarse de visitantes.
- Llega temprano o al atardecer para disfrutar del ambiente más tranquilo.
- Lleva calzado cómodo: hay tramos de escaleras y caminos empinados.
- No te pierdas la cueva de Benzaiten: es uno de los espacios más singulares del recinto.
- Combina la visita con el Gran Buda: ambos templos forman el núcleo espiritual de Kamakura.
Es el edificio central del complejo, donde se encuentra la gran estatua de Kannon. Su interior alberga ofrendas, lámparas de bronce y un altar ricamente decorado.
La arquitectura de la sala, de estilo clásico japonés, combina sencillez y solemnidad, invitando al silencio y la reflexión.
En la base del templo se extiende un jardín tradicional japonés con estanques, carpas koi y caminos de piedra. Este espacio simboliza el ciclo natural de la vida y es especialmente bello durante la primavera y el otoño.
Pequeños templos, linternas de piedra y zonas de descanso hacen que el paseo sea tranquilo y meditativo.
Tallada en la roca, esta cueva está dedicada a Benzaiten, diosa de la sabiduría, el arte y la música. En su interior hay esculturas talladas en piedra y un pequeño altar donde los visitantes dejan ofrendas y plegarias.
El lugar es estrecho y silencioso, lo que intensifica la sensación de recogimiento espiritual.
A lo largo de los senderos del templo se encuentran miles de pequeñas estatuas de Jizō, el protector de los niños y viajeros. Muchas son colocadas por familias en memoria de hijos fallecidos o como símbolo de esperanza y protección.
El conjunto de figuras, repetidas y alineadas, transmite una emoción serena y profunda.
Desde las terrazas superiores del templo se obtienen vistas espectaculares de Kamakura y la bahía de Sagami. En días despejados, incluso se puede divisar el monte Fuji en el horizonte.
Estos miradores son uno de los puntos más fotografiados y ofrecen una perspectiva única de la conexión entre la espiritualidad del templo y el paisaje costero.
Horario de apertura:
Entrada:
Durante la temporada de hortensias, puede haber control de acceso por afluencia.
El templo está ubicado en el distrito de Hase, a solo 5 minutos a pie de la estación Hase Station, en la línea Enoden, que conecta Kamakura con Enoshima y Fujisawa.
El Templo Hase-dera cambia radicalmente con las estaciones del año. En junio y julio, sus colinas se cubren de hortensias en flor, un espectáculo que atrae a miles de visitantes y da nombre al famoso “Camino de las Hortensias” (Ajisai no Michi).
En primavera, los cerezos adornan los senderos con sus pétalos rosados, y en otoño los arces tiñen el entorno de tonos rojos y dorados. Incluso en invierno, el templo conserva un aire sereno y melancólico, perfecto para paseos tranquilos.
Más allá de su belleza, Hase-dera es un lugar de práctica activa del budismo de la Tierra Pura. Forma parte del circuito de peregrinación Bandō Sanjūsankasho, que conecta 33 templos dedicados a Kannon.
El templo también refleja la armonía entre religión y naturaleza, tan característica de la espiritualidad japonesa. Cada rincón, desde los jardines hasta las cuevas, invita a la meditación y a la gratitud por lo cotidiano.

El Templo Hase-dera no es solo un monumento histórico, sino una experiencia sensorial y espiritual. Su equilibrio entre arte, naturaleza y devoción lo convierte en un destino que resume la esencia del Japón más auténtico.
Caminar por sus senderos floridos, escuchar el murmullo del agua y contemplar la mirada serena de Kannon es comprender por qué, desde hace siglos, Hase-dera sigue siendo un refugio de paz y compasión.

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