Templos y santuariosTemplo Hase-dera de Kamakura: espiritualidad, naturaleza y vistas al mar
Famoso por su enorme estatua de Kannon, la diosa de la misericordia
Más de ochocientos años de historia, fe y tradición japonesa
En el centro de Kamakura se alza el Santuario Tsurugaoka Hachimangū (鶴岡八幡宮), un lugar donde historia, fe y tradición japonesa se entrelazan desde hace más de ochocientos años.
Este santuario sintoísta no solo fue el centro espiritual del antiguo shogunato de Kamakura, sino también el símbolo del poder del clan Minamoto, los samuráis que gobernaron Japón durante la Edad Media. Hoy, sigue siendo un espacio de devoción y belleza, rodeado de naturaleza, estanques y antiguas avenidas torii.
El santuario fue fundado en el año 1063 por Minamoto no Yoriyoshi y trasladado a su ubicación actual en 1180 por Minamoto no Yoritomo, el primer shōgun de Kamakura. Desde entonces, Tsurugaoka Hachimangū se convirtió en el centro religioso y político de la nueva capital samurái.
Está dedicado a Hachiman, el dios sintoísta de la guerra y protector del pueblo japonés, especialmente venerado por los guerreros. Para los Minamoto, Hachiman representaba el espíritu de la fuerza, la disciplina y la protección divina.
Durante siglos, el santuario ha sido escenario de rituales sintoístas, procesiones y ceremonias de arquería a caballo (yabusame), que aún hoy se celebran y atraen a miles de visitantes.

El acceso al santuario se realiza por la monumental avenida Wakamiya Ōji, que parte desde la estación de Kamakura y se extiende más de 1,8 kilómetros hasta la gran escalinata del recinto.
Este camino fue diseñado por Minamoto no Yoritomo como eje simbólico y político de la ciudad. A lo largo de la avenida se levantan tres torii (puertas sagradas) que marcan el paso del mundo terrenal al espiritual, un recorrido lleno de simbolismo y solemnidad.
Durante el hanami (temporada de los cerezos en flor), Wakamiya Ōji se convierte en un túnel rosado y es uno de los lugares más fotogénicos de Kamakura.
La imagen más reconocible del santuario es su gran escalinata de piedra, que conduce al pabellón principal (Hongū). Desde arriba se obtienen vistas espectaculares de la ciudad y de la avenida ceremonial.
El edificio principal, reconstruido tras un incendio en el siglo XIX, combina elegancia arquitectónica y espiritualidad. En su interior se realizan ceremonias sintoístas y se custodian objetos históricos vinculados al clan Minamoto.
A ambos lados del acceso se encuentran dos estanques: uno dedicado al clan Minamoto (Genji) y otro al clan Taira (Heike), enemigos históricos.
En primavera, los estanques se cubren de flores de loto y peonías, creando un paisaje de calma y belleza simbólica que refleja el equilibrio entre la naturaleza y la espiritualidad sintoísta.
La puerta roja Romon marca la entrada al recinto superior. A su alrededor hay varios pabellones menores, pequeños santuarios dedicados a otras deidades, y espacios donde los fieles dejan tablillas de madera (ema) con sus deseos escritos.
El santuario alberga el Museo del Tesoro Nacional de Kamakura, donde se exponen armaduras, espadas, documentos y objetos religiosos relacionados con el shogunato y el periodo Kamakura.
Cerca también se encuentra el Museo de Arte Moderno de Kamakura, que muestra la conexión entre tradición y modernidad en el arte japonés.
Los jardines de Tsurugaoka Hachimangū cambian con las estaciones. En abril florecen los cerezos, en junio las hortensias, y en otoño los arces tiñen el santuario de tonos rojizos y dorados. Es un lugar ideal para disfrutar del paso del tiempo en armonía con la naturaleza.

- Llega temprano para disfrutar del santuario con luz suave y menos afluencia.
- Evita las horas centrales en festivos o fines de semana, cuando el lugar recibe miles de visitantes.
- Combina la visita con Hase-dera y Kōtoku-in, completando la ruta espiritual de Kamakura.
- No te pierdas la avenida Wakamiya Ōji durante la floración de los cerezos.
- Consulta las fechas de los festivales, especialmente si te interesa el yabusame, una experiencia única en Japón.
Ubicación: en el centro de Kamakura, al final de la avenida Wakamiya Ōji.
Tsurugaoka Hachimangū acoge algunos de los festivales más antiguos y espectaculares de Kamakura:
Estos eventos mantienen vivo el vínculo entre el santuario y la cultura samurái.

El Santuario Tsurugaoka Hachimangū no está aislado: forma parte del eje histórico de Kamakura. A pocos minutos en tren o paseo, se pueden visitar el Templo Hase-dera, con su gran estatua de Kannon y jardines floridos, y el Gran Buda de Kōtoku-in, emblema del budismo japonés.
Ambos templos complementan la experiencia espiritual del santuario, ofreciendo una visión completa de la relación entre el sintoísmo y el budismo en la historia japonesa.
Visitar estos tres lugares en un mismo día permite comprender cómo Kamakura fue, y sigue siendo, el corazón religioso de Japón.

Visitar el Santuario Tsurugaoka Hachimangū es adentrarse en el alma del antiguo Japón. Sus avenidas, estanques y escalinatas no solo evocan siglos de historia, sino que siguen latiendo al ritmo de las ceremonias y festivales que mantienen viva la tradición samurái.
Junto a templos como Hase-dera y el Gran Buda de Kōtoku-in, este santuario forma parte del triángulo espiritual que define a Kamakura como uno de los destinos más fascinantes de todo Japón.

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